Las gasolineras de Moscú vuelven a registrar largas filas de automovilistas debido a una nueva escasez de gasolina, apenas unas semanas después de que el suministro comenzara a normalizarse a principios de agosto.
La situación se ha agravado por la reducción de la capacidad de producción de las refinerías rusas, afectadas por ataques ucranianos. Los daños y las interrupciones en algunas instalaciones han dificultado el abastecimiento y han generado nuevamente presión sobre el mercado interno de combustibles.
Aunque las autoridades rusas han buscado estabilizar el suministro, la reaparición de las largas filas en las estaciones de servicio refleja las dificultades que enfrenta el sector energético del país. El problema podría mantenerse mientras continúen los ataques contra las instalaciones de refinación y persistan las limitaciones en la producción y distribución de gasolina.
GE

